día y noche
20 enero 2012
Piel refractaria donde se mece la luz y naufraga un suspiro. Amanece el vello ensortijado en comisuras, surcos, ombligo; el crepúsculo lo encrespa. Enero suave desde el balcón a la almohada cuando se deshace la luz. El mano a mano echa humo, relampaguea la noche en la herrumbre de los brazos caídos. Nunca hay olvido. Soy poeta que se abre la sien con palabras de hemeroteca, con los versos que adeuda un tercero.
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