Para el otoño y el tiempo marchito
25 septiembre 2011
Valientes luces de semáforo que dan paso a la aurora y conminan al tiempo a hacer frío.
Clic, clic, clic, clic, una orden sincopada, nos confunde el intermitente en el lamento de una canción borrascosa mientras la lluvia lame el coche, trémulo abrigo entre los dos, móvil de nuestra huida enconada.
Nunca vamos a la vez al malecón del olvido, donde la piel tiene memoria como las horas muertas al sol. Nuestro sino no es nuestro destino sino una terminal que sale de mí y termina conmigo.
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